Si observas cambios persistentes en la sed de tu perro o gato, sobre todo si van acompañados de cambios en el apetito, los niveles de energía, el peso corporal o la micción, consulta a tu veterinario.
El agua desempeña un papel fundamental en la salud de tu mascota, ya que contribuye a todo, desde la digestión y la circulación hasta la regulación de la temperatura y el bienestar general.
La cantidad de agua que necesita una mascota puede variar en función de su edad, su nivel de actividad, su dieta, las condiciones meteorológicas y su estado de salud. Las mascotas que hacen más ejercicio, pasan tiempo en ambientes cálidos o se alimentan principalmente de pienso pueden beber más de forma natural.
Los perros suelen beber con facilidad cuando tienen sed, por lo que es más fácil detectar cambios en sus hábitos de hidratación. Los gatos, en cambio, tienden a beber menos y obtienen de forma natural parte del agua que necesitan de la comida, sobre todo de los alimentos húmedos.
En lugar de centrarte en una cantidad concreta, es más importante que te familiarices con los hábitos normales de consumo de agua de tu mascota. Un aumento o una disminución repentina del consumo de agua puede ser un indicio de que algo ha cambiado.
Si observas cambios persistentes en la sed de tu perro o gato, sobre todo si van acompañados de cambios en el apetito, los niveles de energía, el peso corporal o la micción, consulta a tu veterinario.
Siempre debe haber agua fresca y limpia a su disposición para contribuir a la salud diaria de su mascota.